Jaime Sabines
en Maltiempo, 1972
Hay dos clases de poetas modernos: aquellos, sutiles y profundos, que adivinan la esencia de las cosas y escriben:
“Lucero, luzcero, luz Eros, la garganta de la luz pare colores cóleros”, etcétera, y aquellos que se tropiezan con una piedra y dicen “pinche piedra”.
Los primeros son los más afortunados. Siempre encuentran un crítico inteligente que escribe un tratado “Sobre las relaciones ocultas entre el objeto y la palabra y las posibilidades existenciales de la metáfora no formulada”. —De ellos es el Olimpo que en estos días se llama simplemente el Club de la Fama.
(Querido Rubén:
Como nunca escribo artículos periodísticos y éste me salió sin quererlo, te lo envío para que tú lo firmes:
Salazár Mallén)