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Sor Juana Inés de la Cruz

en Inundación Castálida, 1689.

Edición y notas por Georgina Sabat de Rivers.

No quiere pasar por olvido lo descuidado

Sin perder los mismos consonantes, contradice con la verdad, aún más ingeniosa, su hipérbole

Dices que yo te olvido, Celio, y mientes

en decir que me acuerdo de olvidarte,

pues no hay en mi memoria alguna parte

en que, aun como olvidado, te presentes.


Mis pensamientos son tan diferentes

y en todo tan ajenos de tratarte,

que ni saben si pueden agraviarte

ni, si te olvidan, saben si lo sientes.


Si tú fueras capaz de ser querido,

fueras capaz de olvido; y, ya era gloria,

al menos, la potencia de haber sido.


Mas tan lejos estás de esa victoria,

que aqueste no acordarme no es olvido

sino una negación de la memoria.

Dices que no te acuerdas, Clori, y mientes

en decir que te olvidas de olvidarte,

pues das ya en tu memoria alguna parte

en que, por olvidado, me presentes.


Si son tus pensamientos diferentes

de los de Albiro, dejarás tratarte,

pues tú misma pretendes agraviarte

con querer persuadir lo que no sientes.


Niégasme ser capaz de ser querido,

y tú misma concedes esa gloria:

con que en tu contra tu argumento ha sido;


pues si para alcanzar tanta victoria

te acuerdas de olvidarte del olvido,

ya no das negación en tu memoria.

Notas

El descuidado del epígrafe se refiere a la persona que ya no es nuestro cuidado, tomado en el sentido amoroso de la época. Podría explicarse así: "No quiere que se tercie por olvidado el que ya no es cuidado de su amor".

El diferentes del v. 5 quiere decir "diverso, distinto, o no parecido" (Diccionario de Autoridades).

Contrariamente a lo que hicimos en nuestra edición de Inundación Castálida (1982), seguimos a Méndez Plancarte en la transcripción que hizo de este soneto en su edición (p. 295); es decir, escribimos en bastardilla las palabras-rimas que también presenta el soneto siguiente ya que ahí se advierte, en el epígrafe que sigue a las de este soneto. Esas palabras-rimas, en principio, debían ser sólo las últimas palabras de cada verso; Sor Juana se excedió en su saber y juego poético al incluir otras.

En el v. 7, también seguimos a Méndez Plancarte quien se dio cuenta de que no debía repetirse el olvidarte del v. 2 en el 7 -según aparece en todas las ediciones antiguas- probablemente por error tipográfico (MP, p. 536) sino que debía escribirse el agraviarte de las palabras-rimas que presenta el que está dirigido a Clori.